Hace años, cuando alguien necesitaba un plomero, una ferretería, un laboratorio o un restaurante, hacía algo muy simple: abría las Páginas Amarillas.
Aparecer ahí era sinónimo de existencia comercial.
Si un negocio no estaba en ese enorme libro de hojas amarillas y blancas, prácticamente “no existía” para muchos clientes.
Tanto así, que una frase se volvió famosa en la publicidad:
“¿Y por qué no estamos en las Páginas Amarillas?”
En esa época, todo se organizaba de forma simple: categorías, orden alfabético y números telefónicos.
Pero el mundo cambió. Luego llegaron Google, las páginas web, el SEO y ahora la inteligencia artificial.
Y aunque la tecnología evolucionó, la necesidad sigue siendo exactamente la misma:
ser encontrado.
