Hace pocos días visité a una clienta que quería contratarme para gestionar sus redes sociales. Después de analizar su negocio, le propuse algo diferente: antes de seguir invirtiendo en plataformas de terceros, debía pensar dónde estaba construyendo realmente su patrimonio digital.
Ella utiliza constantemente la Inteligencia Artificial y confía mucho en sus respuestas. Así que le dije:
“No me crea a mí. Preguntémosle a la Inteligencia Artificial.”
Pero también hicimos una prueba. Le pedí que tomara su celular, entrara a TikTok y buscara el servicio que quería promocionar.
Aparecieron videos de diferentes personas, sectores y lugares. Ella misma comprobó que los #hashtags ayudan a descubrir contenido, pero no organizaban esa búsqueda con la precisión que necesitaba para su negocio.
¡Ahí estuvo la diferencia.!
Una red social está pensada principalmente para descubrir y consumir contenido dentro de su plataforma. Una página web bien estructurada permite trabajar servicios, ubicación, títulos y contenido con una intención clara de búsqueda.
Las redes sociales siguen siendo importantes para comunicar y generar visibilidad. El error es confundir presencia digital con patrimonio digital.
Sino también:
“Cuando alguien busque lo que hago en Google o se lo pregunte a una Inteligencia Artificial, ¿qué encontrará sobre mi negocio?”
Autor:
Elif Catalina
