Cada vez que visito a mis clientes, surge la misma conversación: la Inteligencia Artificial. Algunos sienten curiosidad, otros tienen dudas y muchos todavía creen que estas herramientas terminarán reemplazando a las personas.
Mi experiencia durante el último año me ha demostrado exactamente lo contrario.
La Inteligencia Artificial puede generar textos, imágenes y soluciones en cuestión de segundos, pero el verdadero valor sigue estando en quien sabe utilizarla. No se trata solamente de tener acceso a la herramienta, sino de saber qué pedir, cómo pedirlo y cómo perfeccionar los resultados.
Un ejemplo muy sencillo ocurrió hoy mismo. A partir de una fotografía personal, logramos crear la imagen principal de este artículo. Primero mejoramos la fotografía, luego eliminamos el fondo y finalmente incorporamos un robot de Inteligencia Artificial observando la pantalla de una tablet. Todo el proceso tomó apenas unos minutos.
¿Puede hacerlo cualquier persona? Sí.¿Obtendrá el mismo resultado? No necesariamente.
La diferencia está en la experiencia, el criterio y el dominio de los prompts, que son las instrucciones que damos a la Inteligencia Artificial para obtener exactamente lo que necesitamos.
Por eso, cuando asesoro a mis clientes, no solo les hablo de herramientas. También los capacito para que aprendan a utilizarlas correctamente. Una buena instrucción puede ahorrar horas de trabajo y transformar por completo la calidad de un resultado.
Gracias a estas tecnologías, tareas que antes me tomaban varios días hoy pueden resolverse en menos de 24 horas. Esto me permite dedicar más tiempo a la estrategia, la creatividad y la atención personalizada que mis clientes necesitan.
Después de más de un año trabajando con Inteligencia Artificial, puedo afirmar que no ha reemplazado mi experiencia profesional. La ha multiplicado.
Y esa es la verdadera oportunidad que hoy tienen empresas, emprendedores y profesionales: aprender a utilizar la Inteligencia Artificial como una herramienta que potencia el talento humano y no como una amenaza que viene a sustituirlo.
Autor:
Elif Catalina
